lunes, 11 de febrero de 2013

EL ALBEDRIO y LAS PARABOLAS


En la Biblia no se menciona la palabra "albedrío" pero muchos versículos nos enseñan que existe el albedrío. En muchas escrituras se menciona la palabra elección.

El albedrío se puede definir como la facultad y el privilegio que Dios da a todos sus hijos que puedan ejercer la elección correcta y la de actuar por si mismas.

Podemos citar algunos ejemplos de las escrituras: Deuteronomio 30:19 "A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, de que os he puesto delante de la vida y la muerte, la bendición y la maldición, escoge, pues, la vida, para que vivas tu y tu descendencia... 1 Tesalonicences 5:21 "Examinadlo todo y retened lo bueno". Galatas 5:13  "Vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados: solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servios por amor los unos a los otros". 1 Pedro 2:16 "Actuad como personas libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios".

Jesus, excelente maestro, no necesitaba ser explícito para que comprendieran su mensaje salvador. El enseñaba con parábolas: Forma literaria de un relato figurado del cual, por analogia o semejanza, se deriva una enseñanza relativa a un tema que no es el explícito.

Hay otra definición mas exacta: La parábola es una historia terrenal con un significado celestial.

Cuando los apóstoles le preguntaron, "Porque les hablas en parábolas?" El respondiendo dijo, "Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. Al que tiene, se le dará mas, y tendrá en abundancia; Al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitara. Por eso les hablo en parábolas; porque aunque miran no ven, aunque oyen, no escuchan ni entienden..." y les recordó una profecía de Isaías que decía esas mismas palabras.

Jesus sabia que la verdad no es dulce música para todos los oídos. Porque existe mucha gente que no tiene interés ni respeto por las cosas profundas de Dios. Por eso El hablaba en parábolas.  Porque para aquellos que realmente quieren conocer a Dios, es la mejor manera de transmitirles las verdades eternas. Es un lenguaje lleno de imágenes, ejemplos y comparaciones. Contienen muchas verdades en muy pocas palabras, y lo mas importante... son imposibles de olvidar.

En este contexto, y como un ejemplo de las enseñanzas de nuestro Salvador  me gustaría citar el siguiente relato del libro de Juan: "Y entonces, conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres". Los judíos que le rodeaban respondieron: "Linaje de Abraham somos, y jamas hemos sido esclavos de nadie". {Curiosa afirmación si recordamos el cautiverio en Egipto, en Ninive, capital de Asiria, el cautiverio de Babilonia, y en ese tiempo la ocupación romana}. Pero siguiendo con el relato: Jesus les respondió: "Aquel que comete un pecado, esclavo es del pecado”. Por supuesto que muchos no entendieron.

Tomemos otro ejemplo: "He aqui el sembrador salio a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayo junto al camino, y vinieron las aves y la comieron. Parte cayo en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenia profundidad de tierra; pero cuando salió el sol, se quemo; y porque no tenia raíz se seco. Otra parte cayo entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte cayo en buena tierra, y dio fruto. El que tiene oídos para oír,  oiga". 
Aquí el Salvador nos habla, que debemos sembrar la semilla (predicar el evangelio). No toda la semilla dará buen fruto. Algunos caerán en terrenos muy fértiles, y otros en terrenos difíciles. No nos corresponde a nosotros juzgar donde hay o no tierra fértil.
El problema no es quien siembra la semilla, o la semilla misma, sino la tierra en donde la semilla cae. Es decir, ni mas ni menos, el corazón del hombre.

Muchos de nosotros no queremos oír ni entender. Cerramos nuestro corazón para no permitir que la gracia de Dios nos pueda llegar. Estamos tan contentos de ser como somos que ni pensamos cambiar.

De una cosa podemos estar seguros: la gracia de Dios no nos faltara nunca. Somos nosotros los que no nos dejamos guiar por esa influencia.

Debemos permitir que Su “semilla" se "siembre" cada día en nosotros, y que pueda “germinar” en lo mas profundo de nuestro corazón. El fruto es la evidencia de que la semilla cayo en buena tierra.

En el Antiguo Testamento encontramos una escritura que nos ayuda a entender mejor en que consiste el albedrío o en hacer la eleccion mas correcta.

En su discurso de despedida, Josué declaró con firmeza: "Escoged vosotros a quien sirváis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. 






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