sábado, 9 de febrero de 2013

JESUCRISTO Y LOS DIEZMOS

En el Nuevo testamento  hay  2,350 versículos con respecto a dinero. Esto es dos veces más que la FE y la  ORACION juntas. El quince por ciento de todo lo que Jesús habló estuvo relacionado con el dinero y las posesiones.

De hecho, Jesús habló más acerca de dinero que cualquier otro tema, con la sola excepción del REINO DE DIOS.


Uno de cada siete versículos en los primeros tres Evangelios compara a Dios con el dinero,  como cuando enseña:  “No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).

Como puede hablarse de dinero en el Evangelio algo tan poco espiritual. 

Sencillamente porque cuando el Señor afirma: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” (Mateo 6:21) indica el gran conocimiento que Jesus tenía acerca del papel que juega el dinero en la vida de la gente. 

Las Escrituras aclaran que existe una conexión fundamental entre lo espiritual  y lo material. Muchas veces nosotros tenemos la tendencia de separar las dos cosas, pero Jesucristo las ve íntimamente relacionadas.


 El dinero era de vital importancia en la época de Jesús, especialmente para el pueblo hebreo,  por esa razón muchas de las parábolas de Jesús  trataron sobre el dinero. 

Cabe aclarar, que para Dios, no es importante cuanto dinero tenemos, sino que es lo que hacemos con el dinero.

Cuando el joven rico preguntó ¿que hare para heredar la vida eterna? El Señor le respondió: "Vende todo lo que tienes dalo a los pobres y ven, sígueme". 
Este se puso muy triste, porque era, realmente, muy rico. Al ver Jesús esa enorme tristeza, exclamó: "!Cuan difícilmente entraran en el reino de Dios, los que tienen riquezas!"
Pero si el joven rico hubiera dejado todas sus posesiones para seguirlo, sin duda hubiese recibido muchísimo mas, tal como se lo prometió el Señor.
Lo que se puso de manifiesto, en realidad, fue su falta de fe. Porque el dinero es un tema de fé. Y esa misma fe convierte el dinero, símbolo de lo material, en un asunto puramente espiritual. 

Cuando el Señor nos pide a nosotros un diezmo justo, pensamos, acaso, que El nos esta pidiendo la devolución de todo lo que nos dio?. 

Lo cual seria totalmente justo. Pero no. El nos esta pidiendo que ejercitemos nuestra fe. Dios no necesita de nuestros diezmos. 

Somos nosotros los que necesitamos pagar nuestros diezmos.

Y cuando lo hacemos de corazón, nos invade la sensación de que tenemos una gran fortaleza espiritual. 
Nos permite ver con claridad que podemos superar las tentaciones del hombre natural. Que somos humildes. Que somos fieles. Y, lo mas importante, que somos merecedores dignos de la confianza de nuestro Dios

El profeta Malaquías nos hizo una pregunta, al ver con claridad el pésimo estado espiritual en que se hallaba el pueblo hebreo: "Robará el hombre a Dios?"... 

Pasaron veinticuatro siglos y aun no tenemos una respuesta, firme y clara, a esa sencilla pregunta. 















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